Ayer, mientras leía mi correo, me llevé una gran sorpresa. Uno de vuestros compañeros me había mandado una noticia que había leído buscando por internet.
El mensaje decía:
Una estrella se escapa de un agujero negro.
Sin pensarlo me puse a buscar más información para compartirla con vosotros, y en el apartado de Ciencia de la web www.abc.es encontré lo que buscaba.
Un equipo de astrónomos ha sido testigo directo de este acontecimiento raro y excepcional: un gran agujero negro había empezado ya a "devorar" una estrella cuando ésta se "dio a la fuga". Pero la estrella ya había sido "mordida" y había perdido parte de su masa (una masa equivalente a la del planeta Júpiter, nada más y nada menos). La estrella se encuentra a unos 650 millones de años luz de distancia, en la dirección de la Osa mayor.
La observación fue realizada con la red de telescopios All-Sky Automated Survey for Supernovae (ASAS-SN, que se pronuncia "assassin". No pudieron ver directamente la estrella, sino la luz emitida cuando el agujero negro empezaba a devorarla.
Según las teorías vigentes, los agujeros negros no consumen estrellas enteras muy a menudo, solo una cada entre 10.000 y 100.000 años. Pero la frecuencia con la que los agujeros negros le dan un "bocado" a una estrella pasajera, es una cuestión muy diferente y que no tiene, por ahora, respuesta alguna. Quizá esta observación del ASAS-SN podría ayudar a encontrar esa respuesta.

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