miércoles, 10 de enero de 2018

APUNTES DE VALORES ÉTICOS - 2ª EVALUACIÓN

4. DEMOCRACIA.

¿Por qué todos los votos valen igual?
El término democracia quiere decir gobierno o poder (krátos) del pueblo (demos). En Atenas, en el S. VI a.C., encontramos la primera forma de democracia, distinta en muchos aspectos de las democracias actuales. Aunque sus raíces son griegas, las democracias actuales derivan de las revoluciones liberales de los S XVIII y XIX, que partían de la idea de igualdad política de todas las personas, defendían el derecho a gobernar sólo con el consentimiento del pueblo. Así, en la democracia no existen vasallos ni súbditos, como en otros modelos de Estado, sino ciudadanos. Ellos, directamente o a través de sus representantes, hacen las leyes y ejercen el gobierno.
En las democracias modernas, el ciudadano establece una clara distinción entre su vida privada (creencias, aficiones, gustos...) y su vida pública (impuestos, leyes...). El Estado tiene como finalidad garantizar y proteger los derechos que se reconocen a los ciudadanos.
Debido a que las sociedades actuales son muy grandes, el modelo que se utiliza es el representativo, en el que los ciudadanos -ya que no es posible la participación directa en los asuntos del Estado-eligen a sus representantes, que a su vez, eligen al gobierno en el Parlamento.
La democracia se fundamenta en la implantación del Estado de Derecho, que consiste en un tipo de organización social en el que la máxima autoridad es la ley (no hay nadie por encima de ella), que debe garantizar los derechos de los ciudadanos.
Aunque la mayoría sea el criterio de decisión en una democracia, esto no garantiza que las decisiones de la mayoría sean "las mejores". Las mejores decisiones en democracia son aquellas que favorecen a todos, no sólo a la mayoría. Hay que tener siempre en cuenta la voz y los derechos de quienes están en minoría y son, por tanto, más vulnerables (discriminación de la mujer, de los homosexuales, de los deficientes, de los discapacitados...).
Como la democracia parte del hecho de que somos diferentes, plurales, necesita actitudes que permitan la convivencia. Requiere una actitud de participación, respeto y diálogo que tenga en cuenta que "el otro es alguien igual a mí", con el que puedo convivir buscando los aspectos comunes y respetando las diferencias.
Por último, es preciso señalar que la democracia es un quehacer diario siempre mejorable con el que se pretende ir avanzando perfeccionando el funcionamiento de las instituciones y la conducta de las personas, de acuerdo con los valores en los que se basa la democracia. Es más una meta, un camino que una situación lograda.


5. JUSTICIA.

¿Es justo que se nos trate a todos igual?
El término justicia ha adquirido diversos significados a lo largo de la historia, según los presupuestos ideológicos o éticos desde los que se propone su definición. Algunos de estas concepciones de la Justicia son:

JUSTICIA: "LA LEY DEL MAS FUERTE"
Trasímaco, filósofo griego nacido en Calcedonia el 450 a. de C, afirmaba que la justicia es el interés del más fuerte.
Las leyes son dictaminadas por los que ejercen el poder con vistas a su propio beneficio o conveniencia. La justicia es aquello que beneficia, interesa y conviene al gobierno establecido, y, por lo tanto, beneficia al más fuerte.
A Trasímaco no le interesa lo que debería ser la justicia sino lo que realmente es. En este sentido, su desenmascaramiento de la hipocresía hace patente la pérdida de sentido de un ideal de justicia que vaya más allá de los egoísmos e intereses particulares y mezquinos. Por lo tanto, lo que denuncia este sofista es que, debajo de toda la parafernalia del poder nos encontramos siempre con el dominio del fuerte sobre el débil.
Equidad: Valoración que no beneficia a una de las partes implicadas, sino que intenta distribuir algo en función de los méritos o condiciones de las personas afectadas.

JUSTICIA: DAR A CADA UNO LO DEBIDO
Aristóteles fue un filósofo griego que nació el 384 antes de J.C., en Estagira, colonia griega de la Tracia. Escribió mucho acerca de la Justicia a la que considera la virtud más necesaria de todas pues no se refiere sólo a nosotros mismos sino a nuestras relaciones con los demás.

JUSTICIA DISTRIBUTIVA: reparto de bienes, derechos y obligaciones a cada uno según su mérito o demérito; en cierto sentido excluye la igualdad.

JUSTICIA CONMUTATIVA: reciprocidad: cada uno debe recibir lo que ha dado o el equivalente; lo igual por lo igual.
Utilitarismo: Para determinar si una acción es moral uno debe simplemente calcular las consecuencias buenas y malas que resultarán de ella. Si lo bueno supera a lo malo, entonces la acción es moral. Según el utilitarismo será justo aquello que aporte consecuencias buenas (beneficie) a un mayor número de personas.

JUSTICIA: LO QUE BENEFICIA A UN MAYOR NÚMERO DE PERSONAS
John Stuart Mill, representante del utilitarismo en Filosofía, ha sido uno de los pensadores modernos más influyentes en la conformación de la sociedad occidental contemporánea.  
Según Stuart Mill, la idea de justicia supone dos cosas: una regla de conducta y un sentimiento que sanciona la regla. Lo primero debe suponerse que es algo común a toda la humanidad y encaminado a su bien. Lo otro (el sentimiento) es el deseo de que sufran un castigo los que infringen la regla.
Desde su punto de vista, se deben tener en cuenta las consecuencias que se derivan de una acción o una ley para determinar si es justa o injusta: una acción o una ley es justa cuan-do su realización o aplicación beneficia al mayor número de personas posible.
Imparcialidad: criterio de justicia que se basa en decisiones tomadas con objetividad. Esto quiere decir que la persona a cargo de juzgar o dirimir una cuestión no debe dejarse influir por pre juicios o intereses que lo lleven a tratar de beneficiar a una de las partes.

JUSTICIA: EQUIDAD, IMPARCIALIDAD
John Rawls es un filósofo estadounidense nacido en 1921. Es considerado como uno de los filósofos políticos más importantes del siglo XX. Su teoría política propone dos Principios sobre los cuales basar la noción de justicia a partir de una posición original.
La posición original: Es una situación hipotética en la que unas personas reunidas representan a la sociedad en su conjunto. Han de decidir las reglas que gobernarán de forma justa la sociedad. Para ello es requisito imprescindible que no sepan cuál va a ser la posición social, el grupo étnico, el sexo ni otras dotaciones innatas (como el vigor o la inteligencia), de las personas a las que representan. A este requisito le llamó "velo de ignorancia": establece el punto de vista desde el que puede alcanzarse un acuerdo justo entre personas libres e iguales no condicionado por intereses particulares.
Los dos principios de la justicia son:
• Cada persona tiene el mismo derecho a unas libertades básicas que sean compatibles con las de los demás. Las libertades básicas iguales quedan determinadas por la siguiente lista: libertad de pensamiento y libertad de conciencia; libertades políticas; derechos y libertades determinados por la integridad física de la persona y los derechos y libertades amparados por el imperio de la ley.
• Las desigualdades económicas y sociales tienen que satisfacer dos condiciones: en primer lugar, tienen que darse en condiciones de igualdad equitativa de oportunidades. En segundo lugar, las desigualdades deben redundar en un beneficio de los miembros menos aventajados de la sociedad (el principio de diferencia).


6. DERECHO. ¿Qué quieres decir cuando dice “no hay derecho”?

Las reglas de la convivencia
La vida de las personas se encuentra regulada por normas. Como hemos visto en la unidad, en todos los ámbitos rigen normas que hacen posible la convivencia y que delimitan lo que podemos o no podemos hacer. Si viviéramos solos y aislados no serían necesarias las normas, pero como ya vimos en unidades anteriores, en las sociedades convivimos personas diferentes, con intereses y objetivos diversos, que para poder convivir necesitamos unos códigos comunes que hagan posible nuestro desarrollo como personas. Piensa en un partido de fútbol. Que haya normas (como, por ejemplo, que no se pueda coger el balón con la mano e introducirlo en la portería contraria) hace posible que los jugadores y aficionados disfruten del espectáculo y se diviertan. Si un jugador hiciera eso, el "partido" dejaría de tener sentido.

¿Por qué las normas son necesarias?
Las normas establecen los derechos y los deberes de las personas, lo que podemos o debemos hacer en determinadas situaciones. Por tanto, las normas posibilitan nuestra libertad al mismo tiempo que la delimitan. Así se garantiza que seamos respetados y que nosotros respetemos a los demás. Por ello, a lo largo de nuestra infancia y adolescencia, hasta la edad adulta, nos vamos comprometiendo a cumplir con las normas que vamos adquiriendo o nos van enseñando.

Derecho
Entre las normas debemos distinguir las normas morales, aquellas que dicta nuestra conciencia libremente y que guían nuestras acciones, de las normas legales, que son aquellas que rigen nuestra conducta desde una perspectiva política. Las normas legales establecen qué es lo que podemos o no hacer, nuestros DERECHOS y qué es lo que debemos o no hacer, nuestros DEBERES. Nuestros derechos conllevan los deberes de los otros hacia nosotros; y nuestros deberes son fruto de los derechos de los otros. Por ejemplo, mi derecho a respirar aire limpio conlleva el deber de otros de no fumar en lugares cerrados.
Existe, por tanto, una diferencia entre la ley y la moral. Una de las diferencias fundamentales es que la infracción de las normas legales conlleva un castigo, mientras que el incumplimiento de las normas morales no. Para que esto sea posible, las normas se encuentras escritas y establecidas por los códigos legales. El DERECHO es el conjunto de principios y normas que regulan las relaciones humanas en la sociedad y que, en principio, todos sus miembros deben respetar. En España, dichos principios y normas se encuentran establecidos en la Constitución española, aprobada en 1978.

Justicia y democracia
Pero, ¿qué criterio seguimos para establecer las normas? Las normas dependen de la noción de JUSTICIA de la que partamos. Las normas legales o leyes parece que nos vienen dadas, que no decidimos, que nosotros no hemos intervenido a la hora de decidirlas, sin embargo, en nuestras sociedades democráticas las apariencias, o los intereses, engañan.
Habrás oído decir alguna vez que DEMOCRACIA significa "gobierno del pueblo". Esto significa que las normas las determina el Estado porque los ciudadanos deciden cederle el poder para establecer las leyes y procurar su cumplimiento. En la Constitución española se establece que España es un Estado democrático y social de derecho. ESTADO DE DERECHO significa que los poderes públicos se encuentran regidos por la ley y que ésta deja un margen de libertad a los ciudadanos para decidir sobre cuestiones como, por ejemplo, la familia o la profesión. Que sea un ESTADO SOCIAL significa que el Estado debe proteger los derechos sociales de todos los ciudadanos y garantizar que todos los ciudadanos puedan vivir una vida digna, en igualdad de oportunidades y en libertad.
Pero como ya sabes, no siempre es así. Un ESTADO TOTALITARIO se caracteriza por ser aquél que interviene y decide las libertades y derechos de los ciudadanos, interfiriendo en todas las esferas de su vida. Se impone una ideología dogmática y única, el seguimiento a un líder cuya personalidad es exaltada, un partido único (ausencia de pluralismo político) y un control de todos los ámbitos de la sociedad. En un estado totalitario el gobierno no respeta las libertades y los derechos de los ciudadanos y, por tanto, la dignidad de las personas; podíamos decir que en dichos estados no hay ciudadanos.
           
Derechos humanos y desobediencia civil
Las personas poseemos dignidad. Cada uno de nosotros somos un ser distinto con origen, deseos, objetivos, sentimientos distintos... Pero todos compartimos ese mismo hecho, tenemos dignidad. Los DERECHOS HUMANOS se basan en la dignidad de las personas y establecen cuáles son los derechos que todas las personas debemos tener por el mero hecho de serlo. No son muchos pero son fundamentales y deben ser respetados sin restricción alguna. Los estados de derecho sociales y democráticos se comprometen a respetar y hacer cumplir los derechos humanos en cualquier circunstancia. Los ciudadanos podemos exigir su cumplimiento y por ello existen los tribunales de derechos humanos a los que poder acudir en caso de incumplimiento.
Así pues, los derechos humanos representan los valores fundamentales de lo que venimos hablando a lo largo del tema. Las leyes de una sociedad democrática deben elaborarse en el marco que se establece en la declaración de derechos humanos. Cuando esto no ocurre decimos que la legalidad choca con la justicia y tenemos el derecho, y el deber, de denunciarlo y de incumplir de forma justificada la norma en cuestión. La DESOBEDIENCIA CIVIL es justamente el derecho a incumplir una norma injusta. Como hemos visto, no se trata de saltarse la ley porque "yo lo valgo", sino de la denuncia pública y consciente de las consecuencias legales que se puedan derivar del incumplimiento de una injusticia cometida por el Estado contra los ciudadanos.

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