4.
DEMOCRACIA.
¿Por
qué todos los votos valen igual?
El
término democracia quiere decir gobierno o poder (krátos) del pueblo (demos).
En Atenas, en el S. VI a.C., encontramos la primera forma de democracia,
distinta en muchos aspectos de las democracias actuales. Aunque sus raíces son
griegas, las democracias actuales derivan de las revoluciones liberales de los
S XVIII y XIX, que partían de la idea de igualdad política de todas las
personas, defendían el derecho a gobernar sólo con el consentimiento del
pueblo. Así, en la democracia no existen vasallos ni súbditos, como en otros
modelos de Estado, sino ciudadanos. Ellos, directamente o a través de sus
representantes, hacen las leyes y ejercen el gobierno.
En
las democracias modernas, el ciudadano establece una clara distinción entre su
vida privada (creencias, aficiones, gustos...) y su vida pública (impuestos,
leyes...). El Estado tiene como finalidad garantizar y proteger los derechos
que se reconocen a los ciudadanos.
Debido
a que las sociedades actuales son muy grandes, el modelo que se utiliza es el
representativo, en el que los ciudadanos -ya que no es posible la participación
directa en los asuntos del Estado-eligen a sus representantes, que a su vez,
eligen al gobierno en el Parlamento.
La
democracia se fundamenta en la implantación del Estado de Derecho, que consiste
en un tipo de organización social en el que la máxima autoridad es la ley (no
hay nadie por encima de ella), que debe garantizar los derechos de los
ciudadanos.
Aunque
la mayoría sea el criterio de decisión en una democracia, esto no garantiza que
las decisiones de la mayoría sean "las mejores". Las mejores
decisiones en democracia son aquellas que favorecen a todos, no sólo a la
mayoría. Hay que tener siempre en cuenta la voz y los derechos de quienes están
en minoría y son, por tanto, más vulnerables (discriminación de la mujer, de
los homosexuales, de los deficientes, de los discapacitados...).
Como
la democracia parte del hecho de que somos diferentes, plurales, necesita
actitudes que permitan la convivencia. Requiere una actitud de participación,
respeto y diálogo que tenga en cuenta que "el otro es alguien igual a
mí", con el que puedo convivir buscando los aspectos comunes y respetando
las diferencias.
Por
último, es preciso señalar que la democracia es un quehacer diario siempre
mejorable con el que se pretende ir avanzando perfeccionando el funcionamiento
de las instituciones y la conducta de las personas, de acuerdo con los valores
en los que se basa la democracia. Es más una meta, un camino que una situación
lograda.
5.
JUSTICIA.
¿Es
justo que se nos trate a todos igual?
El
término justicia ha adquirido diversos significados a lo largo de la historia,
según los presupuestos ideológicos o éticos desde los que se propone su
definición. Algunos de estas concepciones de la Justicia son:
JUSTICIA:
"LA LEY DEL MAS FUERTE"
Trasímaco,
filósofo griego nacido en Calcedonia el 450 a. de C, afirmaba que la justicia
es el interés del más fuerte.
Las
leyes son dictaminadas por los que ejercen el poder con vistas a su propio
beneficio o conveniencia. La justicia es aquello que beneficia, interesa y
conviene al gobierno establecido, y, por lo tanto, beneficia al más fuerte.
A Trasímaco
no le interesa lo que debería ser la justicia sino lo que realmente es. En este
sentido, su desenmascaramiento de la hipocresía hace patente la pérdida de
sentido de un ideal de justicia que vaya más allá de los egoísmos e intereses
particulares y mezquinos. Por lo tanto, lo que denuncia este sofista es que,
debajo de toda la parafernalia del poder nos encontramos siempre con el dominio
del fuerte sobre el débil.
Equidad:
Valoración que no beneficia a una de las partes implicadas, sino que intenta
distribuir algo en función de los méritos o condiciones de las personas
afectadas.
JUSTICIA:
DAR A CADA UNO LO DEBIDO
Aristóteles
fue un filósofo griego que nació el 384 antes de J.C., en Estagira, colonia
griega de la Tracia. Escribió mucho acerca de la Justicia a la que considera la
virtud más necesaria de todas pues no se refiere sólo a nosotros mismos sino a
nuestras relaciones con los demás.
JUSTICIA
DISTRIBUTIVA: reparto de bienes, derechos y obligaciones a cada uno según su
mérito o demérito; en cierto sentido excluye la igualdad.
JUSTICIA
CONMUTATIVA: reciprocidad: cada uno debe recibir lo que ha dado o el
equivalente; lo igual por lo igual.
Utilitarismo:
Para determinar si una acción es moral uno debe simplemente calcular las
consecuencias buenas y malas que resultarán de ella. Si lo bueno supera a lo
malo, entonces la acción es moral. Según el utilitarismo será justo aquello que
aporte consecuencias buenas (beneficie) a un mayor número de personas.
JUSTICIA:
LO QUE BENEFICIA A UN MAYOR NÚMERO DE PERSONAS
John
Stuart Mill, representante del utilitarismo en
Filosofía, ha sido uno de los pensadores modernos más influyentes en la
conformación de la sociedad occidental contemporánea.
Según
Stuart Mill, la idea de justicia supone dos cosas: una regla de conducta y un
sentimiento que sanciona la regla. Lo primero debe suponerse que es algo común
a toda la humanidad y encaminado a su bien. Lo otro (el sentimiento) es el
deseo de que sufran un castigo los que infringen la regla.
Desde
su punto de vista, se deben tener en cuenta las consecuencias que se derivan de
una acción o una ley para determinar si es justa o injusta: una acción o una
ley es justa cuan-do su realización o aplicación beneficia al mayor número de
personas posible.
Imparcialidad:
criterio de justicia que se basa en decisiones tomadas con objetividad. Esto
quiere decir que la persona a cargo de juzgar o dirimir una cuestión no debe
dejarse influir por pre juicios o intereses que lo lleven a tratar de
beneficiar a una de las partes.
JUSTICIA:
EQUIDAD, IMPARCIALIDAD
John
Rawls es un filósofo estadounidense nacido en 1921. Es
considerado como uno de los filósofos políticos más importantes del siglo XX.
Su teoría política propone dos Principios sobre los cuales basar la noción de
justicia a partir de una posición original.
La
posición original: Es una situación hipotética en la que unas personas reunidas
representan a la sociedad en su conjunto. Han de decidir las reglas que
gobernarán de forma justa la sociedad. Para ello es requisito imprescindible
que no sepan cuál va a ser la posición social, el grupo étnico, el sexo ni
otras dotaciones innatas (como el vigor o la inteligencia), de las personas a
las que representan. A este requisito le llamó "velo de ignorancia":
establece el punto de vista desde el que puede alcanzarse un acuerdo justo
entre personas libres e iguales no condicionado por intereses particulares.
Los
dos principios de la justicia son:
•
Cada persona tiene el mismo derecho a unas libertades básicas que sean
compatibles con las de los demás. Las libertades básicas iguales quedan
determinadas por la siguiente lista: libertad de pensamiento y libertad de
conciencia; libertades políticas; derechos y libertades determinados por la
integridad física de la persona y los derechos y libertades amparados por el
imperio de la ley.
•
Las desigualdades económicas y sociales tienen que satisfacer dos condiciones:
en primer lugar, tienen que darse en condiciones de igualdad equitativa de
oportunidades. En segundo lugar, las desigualdades deben redundar en un
beneficio de los miembros menos aventajados de la sociedad (el principio de
diferencia).
6.
DERECHO. ¿Qué quieres decir cuando dice “no hay derecho”?
Las
reglas de la convivencia
La
vida de las personas se encuentra regulada por normas. Como hemos visto en la
unidad, en todos los ámbitos rigen normas que hacen posible la convivencia y
que delimitan lo que podemos o no podemos hacer. Si viviéramos solos y aislados
no serían necesarias las normas, pero como ya vimos en unidades anteriores, en
las sociedades convivimos personas diferentes, con intereses y objetivos
diversos, que para poder convivir necesitamos unos códigos comunes que hagan
posible nuestro desarrollo como personas. Piensa en un partido de fútbol. Que
haya normas (como, por ejemplo, que no se pueda coger el balón con la mano e
introducirlo en la portería contraria) hace posible que los jugadores y
aficionados disfruten del espectáculo y se diviertan. Si un jugador hiciera
eso, el "partido" dejaría de tener sentido.
¿Por
qué las normas son necesarias?
Las
normas establecen los derechos y los deberes de las personas, lo que podemos o
debemos hacer en determinadas situaciones. Por tanto, las normas posibilitan
nuestra libertad al mismo tiempo que la delimitan. Así se garantiza que seamos
respetados y que nosotros respetemos a los demás. Por ello, a lo largo de
nuestra infancia y adolescencia, hasta la edad adulta, nos vamos comprometiendo
a cumplir con las normas que vamos adquiriendo o nos van enseñando.
Derecho
Entre
las normas debemos distinguir las normas morales, aquellas que dicta nuestra
conciencia libremente y que guían nuestras acciones, de las normas legales, que
son aquellas que rigen nuestra conducta desde una perspectiva política. Las
normas legales establecen qué es lo que podemos o no hacer, nuestros DERECHOS y
qué es lo que debemos o no hacer, nuestros DEBERES. Nuestros derechos conllevan
los deberes de los otros hacia nosotros; y nuestros deberes son fruto de los
derechos de los otros. Por ejemplo, mi derecho a respirar aire limpio conlleva
el deber de otros de no fumar en lugares cerrados.
Existe,
por tanto, una diferencia entre la ley y la moral. Una de las diferencias
fundamentales es que la infracción de las normas legales conlleva un castigo,
mientras que el incumplimiento de las normas morales no. Para que esto sea
posible, las normas se encuentras escritas y establecidas por los códigos
legales. El DERECHO es el conjunto de principios y normas que regulan las
relaciones humanas en la sociedad y que, en principio, todos sus miembros deben
respetar. En España, dichos principios y normas se encuentran establecidos en
la Constitución española, aprobada en 1978.
Justicia
y democracia
Pero,
¿qué criterio seguimos para establecer las normas? Las normas dependen de la
noción de JUSTICIA de la que partamos. Las normas legales o leyes parece que
nos vienen dadas, que no decidimos, que nosotros no hemos intervenido a la hora
de decidirlas, sin embargo, en nuestras sociedades democráticas las
apariencias, o los intereses, engañan.
Habrás
oído decir alguna vez que DEMOCRACIA significa "gobierno del pueblo".
Esto significa que las normas las determina el Estado porque los ciudadanos
deciden cederle el poder para establecer las leyes y procurar su cumplimiento.
En la Constitución española se establece que España es un Estado democrático y
social de derecho. ESTADO DE DERECHO significa que los poderes públicos se
encuentran regidos por la ley y que ésta deja un margen de libertad a los
ciudadanos para decidir sobre cuestiones como, por ejemplo, la familia o la
profesión. Que sea un ESTADO SOCIAL significa que el Estado debe proteger los
derechos sociales de todos los ciudadanos y garantizar que todos los ciudadanos
puedan vivir una vida digna, en igualdad de oportunidades y en libertad.
Pero
como ya sabes, no siempre es así. Un ESTADO TOTALITARIO se caracteriza por ser
aquél que interviene y decide las libertades y derechos de los ciudadanos,
interfiriendo en todas las esferas de su vida. Se impone una ideología
dogmática y única, el seguimiento a un líder cuya personalidad es exaltada, un
partido único (ausencia de pluralismo político) y un control de todos los
ámbitos de la sociedad. En un estado totalitario el gobierno no respeta las
libertades y los derechos de los ciudadanos y, por tanto, la dignidad de las
personas; podíamos decir que en dichos estados no hay ciudadanos.
Derechos
humanos y desobediencia civil
Las
personas poseemos dignidad. Cada uno de nosotros somos un ser distinto con
origen, deseos, objetivos, sentimientos distintos... Pero todos compartimos ese
mismo hecho, tenemos dignidad. Los DERECHOS HUMANOS se basan en la dignidad de
las personas y establecen cuáles son los derechos que todas las personas
debemos tener por el mero hecho de serlo. No son muchos pero son fundamentales
y deben ser respetados sin restricción alguna. Los estados de derecho sociales
y democráticos se comprometen a respetar y hacer cumplir los derechos humanos
en cualquier circunstancia. Los ciudadanos podemos exigir su cumplimiento y por
ello existen los tribunales de derechos humanos a los que poder acudir en caso
de incumplimiento.
Así pues, los derechos
humanos representan los valores fundamentales de lo que venimos hablando a lo
largo del tema. Las leyes de una sociedad democrática deben elaborarse en el
marco que se establece en la declaración de derechos humanos. Cuando esto no
ocurre decimos que la legalidad choca con la justicia y tenemos el derecho, y
el deber, de denunciarlo y de incumplir de forma justificada la norma en
cuestión. La DESOBEDIENCIA CIVIL es justamente el derecho a incumplir una norma
injusta. Como hemos visto, no se trata de saltarse la ley porque "yo lo valgo",
sino de la denuncia pública y consciente de las consecuencias legales que se
puedan derivar del incumplimiento de una injusticia cometida por el Estado
contra los ciudadanos.
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